dijous, 2 de maig de 2013

Otro escrito mutante


20 de setiembre de 2004

Otro escrito mutante:

Meditando impasible, legítimamente, que nuestros hijos son dolientes, se sacuden y, no obstante, consienten en su audacia desigual; que lo más sublime que conciben es acomodarse en plazos, ciclos, pagos, prescripciones, vencimientos; que son vivíparos pavorosos y se baten en retirada,

Reflexionando que los hijos descienden dócilmente del placer,implican responsabilidades y afligen apego; que el anteproyecto de su cosecha es el firme trasluz de sus galardones y que, ya a punto de arrancar, sus sentidos aprendieron, desde distantes épocas, su método insaciable de caterva,

Intuyendo sin voluntad que nuestros hijos permanecen, en ocasiones, rumiando, como aspirando a suspirar, y, supeditados a expandirse como cuerpos, se descubren sensibles operarios, excretan, engendran y luego vocalizan, se nutren, se sujetan

Pensando todavía que los hijos son ciertamente cernícalos y, sin embargo, al girarse, me proveen de su congoja,

Sondeando, en conclusión, sus tropezadas fracciones, su letrina, su desmoralización al saldar sus días feroces, suprimiéndolos,

Comprendiendo que ellos están al tanto de que los necesito, de que los aborrezco con devoción y me son, resumidamente, refractarios,

Viendo sus títulos ordinarios y escrutando bajo el microscopio atómico aquel pliego que conviene que germinaron indefensos, les invento un saludo, se presentan, y les suministro una caricia, anhelante.

¿Importa?