dijous 8 d’abril de 2010

Entre el cielo y el infierno

Estábamos en plena sobremesa de un almuerzo de compañeros de trabajo. Hablábamos. De cómo de hartos estábamos de los tumbos y vueltas en los medios de las elecciones presidenciales en Estados Unidos; del patético artículo que el ministro neoliberal de turno se había permitido perpetrar en la prensa local la semana anterior y que sólo vi que cuestionaran los del chiste gráfico; de las supuestas declaraciones retrógradas de una supuesta aristócrata española; de… Pero, de manera inevitable, dejamos los chismes y acabamos hablando de palabras. Tuve ocasión de explicarles mi entusiasmo por descubrir palabras nuevas o, sobre todo, palabras que ya conocía pero en acepciones nuevas. Localizar un pliego extraño, un recoveco incógnito en palabras habituales. Les ofrecí algunos ejemplos coleccionados a lo largo de mi vida:

Infierno. Sabemos que es el lugar subterráneo en mitología antigua donde van a parar las almas de los muertos o allí donde se destinan los condenados en la religión cristiana. Proverbialmente, un lugar lleno de desagradecidos. Hasta aquí, lo que todos sabemos. Un buen día, sin embargo, oigo hablar o leo en algún lugar que existe un infierno de la americana. Explico a los amigos que es el bolsillo que se encuentra en la parte interior de una americana o chaqueta. "Y eso, ¿por qué?", me pregunta un compañero. Respondo que me imagino que es porque hablamos de un bolsillo profundo, recóndito, tenebroso.

Tutor. Puede ser una persona encargada de la tutela de alguien o un profesor responsable de un alumno o grupo de alumnos o un guía, consejero o defensor de alguien. La acepción de la que os quiero hablar me la enseñó mi hija Laura, señal inequívoca de que la educación pública a veces funciona. Un tutor puede ser también la caña o estaca que se clava al pie de una planta para que crezca derecha. ¿Es o no precioso, principalmente cuando pensamos que la función del tutor educativo es perfectamente análoga? Por cierto, no he encontrado este significado ni en la segunda edición del normativo Diccionari de l’Institut d’Estudis Catalans, ni en el Diccionari català-valencià-balear (Alcover-Moll), ni en el Gran diccionari de la llengua de l’enciclopèdia catalana. Sin embargo, uno de los compañeros de café me confirma que se utiliza también en catalán.

Alma. Nos consta que es la teórica sustancia espiritual del hombre. Esta es la acepción primera, la que aprendemos inicialmente e interiorizamos. Más tarde, y es como un flash deslumbrante, descubrimos que el alma es también la pieza interior que sostiene algo. Tenemos muchos ejemplos. Puede ser: una pieza de piel que se sitúa entre la plantilla y la suela del zapato; la cuerda que pasa por dentro de una basta o dobladillo del borde de una vela; la cuerda o manojo de hebras que se pone como centro de una asa; la barra que se coloca en un pilar para sujetar las piezas de las que se compone; la forja de un escalón antes de forrarse de baldosas o de piedra; una barra o viga que, puesta verticalmente, sirve para sostener los tablones y otras piezas de los andamios… Volvemos ahora al sentido inicial que conocíamos y entendemos que referida al hombre, el alma sería aquella prenda interior que sostiene el cuerpo.

Cielo. Parte del espacio que se nos aparece como una bóveda circunscrita por el horizonte. Puede estar lleno de estrellas o aviones, tener una luna, presentarse cargado de nubes. Puede ser una idealización, el lugar opuesto al infierno. Pero es que además, cielo se utiliza también para describir el paladar duro, la bóveda del paladar, a menudo en la expresión “el cielo de la boca”.

Infierno. Tutor. Alma. Cielo. Palabras sencillas que esconden realidades complejas. Todo un recorrido minimalista por la vida. Infierno. Eternidades enterradas en el interior de una americana. Tutor. Guías sobre las que se enredan los aprendices. Alma. Piezas intangibles que nos sostienen. Cielo. Galaxias escondidas en el interior de la boca.


Publicat el dia 8 d'abril de 2010 al diari digital Nación Apache [adaptació-traducció de l'article "Entre el cel i l'infern" publicat al diari BonDia Andorra de 7 de novembre de 2008.]

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